
Todos los madrileños tenían el pasado viernes una cita con su presidenta. Después de anunciar este miércoles confinamientos selectivos en las zonas de Madrid con más incidencia del coronavirus, de desdecirse, y de cambiar hasta en dos ocasiones la hora de la rueda de prensa de este viernes, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, ha comunicado las restricciones que se aplicarán a partir de próximo lunes y al menos durante dos semanas en 37 zonas básicas de salud de la región.
Ayuso ha insistido en que las restricciones están enfocadas en la labor de diagnóstico -para ello ha anunciado la realización masiva de pruebas de antígenos- y en el cumplimiento de las cuarentenas. La teoría es comprensible… hasta cierto punto. Además de que se permite ir a trabajar (y otras muchas actividades), llama la atención que se restrinja la actividad en jardines y parques, que permanecerán cerrados a cal y canto, mientras que los locales de juego y apuestas (entre otros) seguirán abiertos, con un 50% del aforo.
Médicos, epidemiólogos e inmunólogos llevan meses insistiendo en que la posibilidad de contagio al aire libre es ínfima. Por eso cuesta tanto aceptar que bares, restaurantes y locales de ocio abran al 50%, pero no los parques.